¿Lo barato sale caro? Por qué los malos acabados en una reforma costarán el doble de dinero a largo plazo

Vamos a ser claros: el mayor miedo de cualquier persona que reforma su casa no es la estética, ni el ruido, es el dinero que va a invertir en ella.

Todos conocemos a alguien que ha firmado un presupuesto inicial y se ha encontrado, sin previo aviso y varias semanas después de empezar la obra, con varios imprevistos y extras por los que ha tenido que pagar, haciendo que el precio inicial se dispare. Sin embargo, después de tomar una mala elección, ¿quién va a dar marcha atrás?

Por ello es mejor tenerlo previsto todo desde el principio, sin errores que luego nos den calentamientos de cabeza.

El principal truco de las empresas poco serias es dar un presupuesto con un precio cerrado muy barato, pero sin detallar nada. Te dicen que te realizan una reforma por 6000 €, pero no te explican que luego tirar el tabique no estaba incluido dentro del precio, o que los azulejos van aparte…

Que desconfiemos de un presupuesto de reforma barato es normal, ya que suele indicar que los materiales van a ser de baja calidad, el personal no va a estar cualificado o no será del todo profesional. Al final, una buena reforma se nota en las cosas que no se ven a simple vista, y el propietario es el primero que va a exigir que se cuiden esos detalles. Hablamos de la importancia de los remates, del aislamiento y de la calidad real de los materiales que se utilizan. Por ejemplo, un rodapié mal sellado o una pintura barata solo por “ahorrar” son la combinación perfecta para que aparezcan humedades y problemas serios en el futuro.

Como consejo, no hay que jugársela: los pequeños detalles son los que marcan la diferencia entre una obra bien hecha y un trabajo mal acabado.

Si queremos evitar estos problemas, la clave es confiar en especialistas que cuidan con detalles el control de calidad. Dentro de Andalucía, concretamente en Granada, Construcciones Arenas Medina destaca por la obsesión en el detalle de sus acabados, algo que se puede comprobar fácilmente en su página web. Cierto es que esta constructora no compite por los precios más baratos, pero sí destaca en opiniones favorables de sus clientes, como vemos en sus reseñas en cuanto a calidad-precio. Se ve que son muy perfeccionistas a la hora de realizar su trabajo, teniendo un trato cercano con los clientes y la total confianza de hablar de presupuesto con ellos sin trucos. Que una constructora tradicional cuide tanto su imagen y confíe en expertos de la comunicación como Taracea Marketing para mostrar la realidad de sus obras en internet es, hoy en día, la mayor garantía de que trabajan bajo estándares excelentes. En sus redes sociales podemos ver los resultados finales de sus trabajos, que en este caso proporcionan esa calidad que se busca, siempre ajustándose en precio, pero poniendo primero la calidad y garantía de sus servicios. Aún así, todas las reformas económicas no son malas, pero si te encuentras con un presupuesto demasiado bajo, empieza a desconfiar. La mayoría de ellos vienen con truco; por ejemplo, con ajustes que deben realizarse ya sea por temas legales o estéticos que no venían incluidos en el presupuesto, y que hacen que el cliente no solo pague demás, sino que encima pierda el hilo de la obra.

Recortar en instalación o mano de obra es un error, ya que puede provocar averías o trabajos mal hechos que deben volver a realizarse. Además, las reformas muy baratas pueden provocar retrasos en el calendario y falta de organización, lo que hace que los clientes estén cada vez más ansiosos y menos satisfechos.

Una reforma bien planteada puede no ser la más barata, pero suele ser la más rentable a medio y largo plazo.

Es sin duda mejor pagar un poco más por un buen acabado de tu reforma una vez, que pagar los errores cometidos en la vivienda de tu vida durante toda la vida, ¿no crees?